domingo, 4 de febrero de 2024

Faro

Después de desearlo, por tanto, tanto tiempo, la oportunidad llegó. Parecía un engaño de su mente. Lo había soñado hasta el último detalle. Cada centímetro cuadrado, y ahora se planteaba en realidad. Una realidad diferente, pero en mucho, mejor.

Desde el convencimiento que su matrimonio fracasaba y se caía a pedazos, desde la sensación de sentirse vacía de metas y expectativas, esa pequeña luz había sido su único faro para sentir, para respirar, para asirse a una promesa de que algún día todo estaría bien. Un recordatorio de que todo pasa, no importa cuán rota se esté. Todo pasa…y llega tu sueño. Ese sueño que te provoca sonreír con una boca de labios secos y des-amados.

Todo pasa…y todo llega. Es así. Ahí estaba su sueño faro, su sueño guía, mirándola cara a cara. El camino de llegada hasta él fue agotador. Romper con su coraza de leona lastimada, desnudarse hasta ver su carne viva, llena de heridas. Heridas que hoy eran cicatrices, pero no recuerdo del dolor sino medallas de honor por haber combatido y hoy seguir viva. Con ganas de respirar a fondo, a todo pulmón. Con ganas de gritar: ¡SIIII, AQUÍ ESTOY YO! Y ahí estas vos, mi sueño faro, esperando por mí, como trofeo de guerra.

El fuego que ardía en el pecho se reflejaba en sus ojos, iluminando cada detalle de ese sueño hecho realidad. Lo respiró, lo amó. Y sin pensarlo ni una vez más, se fundió con él.

María Fernanda Rossi

No hay comentarios:

Publicar un comentario