sábado, 7 de diciembre de 2024

Vendimia


Vendimia

Camino descalza entre las viñas, sintiendo la tierra húmeda bajo mis pies. El olor a tierra mojada se mezcla con el aroma dulce de las uvas. El sol poniente tiñe el cielo de naranjas y rojos intensos, mientras que una luna inmensa comienza a asomar por el horizonte, bañando de plata todo lo que acaricia.

Espero... Espero que el amor llegue como la vendimia, cuando las uvas alcanzan su punto perfecto de madurez. El amor, como el buen vino, necesita tiempo para fermentar.

Me detengo frente a cada parra, acariciando sus hojas ásperas y sintiendo la energía vital que fluye por sus venas. Imagino que cada racimo es un deseo, una promesa de que mi corazón vuelva a anidar.

Cierro los ojos y suspiro. Me siento en paz, sabiendo que el amor llegará en el momento preciso. Entretanto, crecen las parras que cultivo en mí corazón, esperando que mis raíces se entrelacen con las de otra alma.

Me siento sobre una roca. Mientras mis pies absorben la calidez de la arena, me baño de estrellas. Y sonrío, pensando que tal vez, esta noche, bajo esta luna llena, estas como yo, contemplándola, y anhelando la vendimia.

Maria Fernanda Rossi
Este texto forma parte de la Antología Devino en letras

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